Sinopsis
Jiang Jingchun, la hija predilecta de la familia de un ministro, creció como una jovencita mimada. Podía tener todo lo que deseara, excepto una cosa: a su primo, Gu Huaisheng, el joven marqués de la residencia del marqués.
Gu Huaisheng, hijo de un marqués, era como la nieve en los aleros o la luna fuera de la ventana: elegante, intocable y el joven más destacado de su familia. Estaba fuera del alcance de cualquiera.
Jiang Jingchun hizo todo lo posible por ganarse su favor. Aprendió qué tipo de persona parecía admirar y se transformó de una joven franca y obstinada en alguien obediente y sumisa en su presencia.
Sin embargo, por mucho que lo intentara, Gu Huaisheng apenas le dedicaba una mirada.
La frustrada y desesperada Jiang Jingchun siguió una terrible idea de su mejor amigo. Un día, mientras él estaba distraído, se inclinó para besarle la mejilla. Pero justo cuando se acercaba, Gu Huaisheng giró la cabeza y sus labios se encontraron accidentalmente…
El suave roce de sus labios la sobresaltó, pero antes de que Jiang Jingchun pudiera siquiera sonrojarse, Gu Huaisheng la apartó bruscamente. Con una mirada fría y furiosa, espetó: «¡Desvergonzada!», y se alejó sin siquiera mirar atrás.
Ese empujón dejó a Jiang Jingchun completamente atónita y destrozó por completo su enamoramiento juvenil.
*
Las desgracias nunca vienen solas. Al mismo tiempo, llegó una noticia a la casa del ministro: habían encontrado a la verdadera hija de la familia.
Jiang Jingchun había vivido como la hija predilecta de la familia durante más de una década. Solo entonces descubrió que, en realidad, era una hija falsa.
En el banquete de reconocimiento formal de la hija legítima, Jiang Jingchun presenció algo que la hirió más que nada antes. El Gu Huaisheng, que siempre había sido frío y distante con ella, ahora se encontraba frente a la hija legítima y la trataba con dulzura y afecto.
Él podía sonreír, se dio cuenta ella, pero no para ella.
De principio a fin, no había sido más que una broma de mal gusto.
Gu Huaisheng era cruel. Ella juró que nunca volvería a quererlo.
*
Tras el regreso de su verdadera hija, el corazón de Jiang Jingchun quedó destrozado. Aceptó con serenidad el matrimonio que la familia Jiang había concertado para ella.
Pero antes de que se formalizara el compromiso, Gu Huaisheng apareció en la puerta de la residencia familiar de ella.
En un día de fuertes lluvias, se quedó bajo el aguacero, resguardado bajo un paraguas, agarrando su delicada muñeca y negándose a soltarla. Dijo: «No es un buen hombre».
Jiang Jingchun rió y le apartó la mano. —Él sigue siendo mucho más amable que tú, primo.
Bajo la mirada gélida de Jiang Jingchun, Gu Huaisheng se tensó mientras un fuerte dolor se extendía por su pecho.
Por primera vez, el orgulloso y distante joven marqués comprendió lo que realmente significaba sentir arrepentimiento.
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